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Recursos terapéuticos: impagenes motivadoras

General — Publicado por administrador @ 14:09
Las cartas como una herramienta terapéutica fueron introducidas en el XXII Congreso Argentino de Psiquiatría que sesionó en Mar del Plata por Laura Landau, psicóloga argentina de la Universidad de Haifa, Israel, y asesora del Centro para el Estudio de Recursos Terapéuticos (CERT). La codirectora de la entidad, Débora Serebrisky, médica psiquiatra, co-directora de esa entidad, explicó que "con estas cartas se consigue facilitar determinados procesos que en una terapia convencional llevarían más tiempo".

La técnica se basa en un método proyectivo, que sortea las barreras conscientes y que permiten que el diálogo fluya. "Ayudan a que la persona y el terapeuta puedan poner sobre la mesa un determinado problema para luego seguir trabajando sobre él", sintetiza por su parte María Florencia Russo, psicóloga y también co-directora del CERT.

Participación grupal
Las cartas Kesem constan de 18 mazos que reproducen retratos, formas abstractas, paisajes, formas de relación, siluetas y palabras. "Kesem" significa magia en hebreo. Y la traducción se refiere al hecho de que su uso actúa como motivador y facilita la rápida evocación de situaciones reprimidas o negadas. Si bien pueden aplicarse en terapia individual, de pareja, de familia y en grupos, las entrevistadas coinciden en subrayar que en el trabajo grupal es donde se consiguen los mejores resultados.

"Con las cartas se logra que cada integrante del grupo pueda presentarse como individuo con sus conflictos y sus circunstancias", dice Serebrisky. "Con ellas, los pacientes bajan las barreras de defensa que construyen en el discurso consciente y reflexionan sobre el porqué de su descripción", afirma Russo. Y a partir del discurso individual, otros ofrecen su mirada. Hace poco, finalizada la sesión, un paciente manifestaba que "es mucho más fácil ver la paja en el ojo ajeno".

"Elegimos el mazo de acuerdo con el grupo o con la temática a abordar. Ponemos las cartas sobre la mesa y damos una consigna que actúa como estímulo para la elección de la carta. Partimos del supuesto teórico de que la preferencia no va a ser aleatoria, que no va a estar tan dirigida por el consciente, sino más guiada por cuestiones inconscientes". Serebrisky reconoce además que en un montón de oportunidades, cuando les toca hablar sobre la carta, los pacientes se sorprenden de la elección que han hecho. "Luego de escucharse, al mirar la carta elegida entienden porqué la eligieron, aun sin haberse dado cuenta en un primer momento. Eso tiene que ver con el accionar del inconsciente".

"Como se les pide hablar desde la carta y no desde ellos mismos, el juego y la participación grupal está asegurado", aclara Russo. Asimismo, relata que puede trabajarse un mazo y después otro. Se puede volver a utilizar el mismo mazo con distintas consignas. Y también elegirse repetir la consigna en dos momentos distintos del tratamiento para ver si hubo cambios.

Juego de adultos
"Las cartas Kesem nos brindan la posibilidad de introducir el juego -tradicionalmente utilizado para trabajar con niños-, en un ámbito de adultos", resalta.

Aclaran que el mismo participante es quien describe e interpreta. El terapeuta escucha el discurso y analiza el todo. De la experiencia realizada con sus pacientes, ambas reconocen que en muchos casos, con las cartas Kesem, surgieron temas que jamás habían sondeado.

Arte y ciencia
Las cartas Kesem son conocidas desde hace más de 20 años en Canadá, Estados Unidos, Europa e Israel. Nacieron a partir de la idea de Ely Raman, un artista plástico canadiense que se propuso sacar el arte de las galerías y en 1975, pintó un primer mazo con la intención de que las obras tuvieran mayor difusión. Así, comenzó a utilizarlas en actividades grupales con amigos.

En una oportunidad conoció a Moritz Egetmeyer, un psicólogo alemán, quien vislumbró la utilidad que las cartas podrían tener si se usaban como recurso terapéutico. Con ese propósito, Egetmeyer comenzó a aportar el marco teórico para su utilización dentro del ámbito de la psicología. "A partir de entonces, se empezaron a diseñar mazos con intencionalidad", afirma Serebrisky.

Serebrisky acaba de traducir del hebreo el material bibliográfico preparado por Landau. Se trata del primer manual impreso en español sobre este novedoso recurso. "Hay un mazo muy interesante -comenta-, el único de aplicación muy específica, que se llama Cope (Afrontamiento), que fue diseñado por Egetmeyer, Ofra Ayalon, doctora en psicología israelí, y Marina Lukyanova, artista rusa.

En el mundo "psi" se dice que el hecho de que estos tres autores provengan de países que estuvieron tan expuestos a circunstancias terriblemente conflictivas, explica que en ellos haya surgido la necesidad de desarrollar una herramienta para trabajar en situaciones de trauma.

www.lacapital.com.ar - octubre de 2006


Las cartas Kesem

General — Publicado por administrador @ 14:12

Rosa Bertino
Especial


“No se trata de cartas de Tarot ni nada por el estilo, porque no ‘adivinan' el futuro ni develan el pasado del paciente, sino el contenido de su psiquis”, advierte Débora Serebrisky desde Buenos Aires en relación a las Cartas Kesem. La psiquiatra porteña pronto estará en Córdoba, para dar un curso sobre la implementación de este sistema en psicoterapia. La experta reconoce que el método es francamente innovador, y que tiene mucho de mágico y de lúdico, pero nada de esotérico.

Aunque hace 20 años que las Cartas Kesem se usan en Europa y Norteamérica, hace relativamente poco que se hicieron conocer en Argentina. Más precisamente, en el Congreso de Mar del Plata 2006. Dos artistas plásticos, el canadiense Ely Raman y la rusa Marina Lukyanova, descubrieron este novedoso procedimiento, que permite destrabar, complementar o afianzar la terapia. La gama de motivos y matices que aparecen en las cartas (rostros, siluetas, personajes, paisajes, animales, símbolos, letras, etcétera) funcionan como disparadores anímicos (ver “Barajas mágicas”). Según dicen, hasta el paciente más ensimismado reacciona ante figuras que lo acompañan desde la infancia, y que le suscitan un recuerdo particular. “Las cartas han demostrado ser muy eficaces para trabajar situaciones traumáticas o de abuso, que el individuo generalmente niega o reprime en su interior”, adelanta Serebrisky.

Como un juego. A primera vista, se podría decir que las cartas Kesem son ideales para la población cansada del diván psicoanalítico, que agotó el diálogo con su psicólogo o que simplemente reniega de las teorías convencionales. Sin embargo, la experiencia internacional, y la de Bárbara Serebrisky, indican que este recurso “puede utilizarse desde distintos marcos teóricos, como psicoanálisis, el cognitivo –comportamental o el sistémico–, y tanto en individuos como grupos”.

Tampoco las patologías son exclusivas, ya que el método ha dado muestras de ser efectivo en cuadros de depresión, obsesivos o bipolares. Lentamente, se está aplicando en psicóticos. Aunque la metodología no tiene edad, es propicia para tratar niños y adolescentes, a quienes les cuesta pensarse o reflexionar sobre sí mismos. En cuanto a las reservas que puede suscitar una herramienta basada en la “lectura” de cartas, Serebrisky recuerda que el juego es fiel compañero de todo proceso de maduración e introspección.

Siglas hebreas. El nombre “Kesem” es la suma de las siglas hebreas que designaron a los 18 mazos de Cartas de Cuentos Ilustrados que fueron originalmente testeados y registrados en Israel. La indicación general es “terapia para casos y momentos de crisis”. Pero Kesem también significa “magia”.

Muchas personas suelen dan un respingo, al escuchar esta palabra. No entienden o no confían en una relación entre la magia y la psicología. Sin embargo, a esos pacientes las cartas Kesem “les sirven para descomprimir el abordaje terapéutico, porque el factor sorpresa consigue desestructurar los preconceptos”, observa Serebrisky. Para cerrar el capítulo “aclaraciones y recomendaciones”, asegura que este mecanismo de evocación y reconocimiento está basado en un combinado de principios freudianos, jungianos y fenomenológicos.

Aprender a usarlas

El sábado 20, Débora Serebrisky brindará una jornada intensiva en aplicación de cartas Kesem en psicoterapia. Está destinada a profesionales en salud mental, en particular a preocupados por situaciones de estancamiento en el proceso terapéutico. En Fragueiro 1157, (0351) 474-1538 o dariogigena@ar.inter.net


Link corto: http://www.lavoz.com.ar/nota.asp?nota_id=238623

 (Más)

Psicólogos usan una técnica lúdica que acorta la terapia

General — Publicado por administrador @ 14:15
Fueron introducidas en el XXII Congreso Argentino de Psiquiatría que sesionó en Mar del Plata por Laura Landau, psicóloga argentina de la Universidad de Haifa, Israel, y asesora del Centro para el Estudio de Recursos Terapéuticos (CERT). Quien habla ahora es Débora Serebrisky, médica psiquiatra, codirectora de esa entidad, a horas de iniciar el curso anual para la difusión del tema entre psicoanalistas, terapeutas cognitivistas comportamentales, médicos psiquiatras, trabajadores sociales y enfermeras especializadas en psiquiatría. "Con estas cartas se consigue facilitar determinados procesos que en una terapia convencional llevarían más tiempo. Se basan en un método proyectivo, que sortea las barreras conscientes que no permiten que el diálogo fluya."
"Ayudan a que la persona y el terapeuta puedan poner sobre la mesa un determinado problema, para luego seguir trabajando sobre él", sintetiza por su parte María Florencia Russo, psicóloga y también codirectora del CERT.

Juego con consignas
Las cartas Kesem constan de 18 mazos que reproducen retratos, formas abstractas, paisajes, formas de relación, siluetas y palabras. "Kesem" significa magia en hebreo. Y la traducción se refiere al hecho de que su uso actúa como motivador y facilita la rápida evocación de situaciones reprimidas o negadas.
Si bien las cartas Kesem pueden aplicarse en terapia individual, de pareja, de familia y de grupo, las entrevistadas coinciden en subrayar que en el trabajo grupal es donde se consiguen los mejores resultados.
"Con las cartas se logra que cada integrante del grupo pueda presentarse como individuo con sus conflictos y sus circunstancias", dice Serebrisky. "Con ellas, los pacientes bajan las barreras de defensa que construyen en el discurso consciente y reflexionan sobre el porqué de su descripción", afirma Russo. Y, a partir del discurso individual, otros ofrecen su mirada. Hace poco, finalizada la sesión, un paciente manifestaba: "es mucho más fácil ver la paja en el ojo ajeno".

Imágenes motivadoras
"Elegimos el mazo de acuerdo con el grupo o con la temática a abordar. Ponemos las cartas sobre la mesa y damos una consigna, que actúa como estímulo para la elección de la carta. Partimos del supuesto teórico de que la preferencia no va a ser aleatoria, que no va a estar tan dirigida por el consciente, sino más guiada por cuestiones inconscientes". Serebrisky reconoce además que, en un montón de oportunidades, cuando les toca hablar sobre la carta, los pacientes se sorprenden de la elección que han hecho. "Luego de escucharse, al mirar la carta elegida entienden por qué la eligieron, aun sin haberse dado cuenta en un primer momento -acota-. Eso tiene que ver con el accionar del inconsciente."
"Como se les pide hablar desde la carta y no desde ellos mismos, el juego y la participación grupal están asegurados", aclara Russo. Asimismo, relata que puede trabajarse un mazo y después otro. Se puede volver a utilizar el mismo mazo con distintas consignas. Y también puede elegirse repetir la consigna en dos momentos distintos del tratamiento, para ver si hubo cambios. "Las cartas Kesem nos brindan la posibilidad de introducir el juego -tradicionalmente utilizado para trabajar con niños- en un ámbito de adultos", resalta.
Aclaran que el mismo participante es quien describe e interpreta. El terapeuta escucha el discurso y analiza el todo. De la experiencia realizada con sus pacientes, ambas reconocen que, en muchos casos, con las cartas Kesem surgieron temas que jamás habían sondeado.

De las galerías de arte pasaron a la salud mental
Las cartas Kesem son conocidas desde hace más de 20 años en Canadá, Estados Unidos, Europa e Israel. Nacieron a partir de la idea de Ely Raman, un artista plástico canadiense que se propuso sacar el arte de las galerías y, en 1975, pintó un primer mazo con la intención de que las obras tuvieran mayor difusión. Así, comenzó a utilizarlas en actividades grupales con sus amigos. En una oportunidad conoció a Moritz Egetmeyer, un psicólogo alemán, quien vislumbró la utilidad que las cartas podrían tener si se usaban como recurso terapéutico.


Aportó la teoría
Egetmeyer comenzó a aportar el marco teórico para su utilización dentro del ámbito de la psicología. "A partir de entonces, se empezaron a diseñar mazos con intencionalidad", afirma Débora Serebrisky, quien acaba de traducir del hebreo el material bibliográfico preparado por Landau: se trata del primer manual impreso en español sobre este novedoso recurso. "Hay un mazo muy interesante -comenta-, el único de aplicación muy específica, que se llama Cope (Afrontamiento), que fue diseñado por Egetmeyer; Ofra Ayalon, doctora en psicología israelí, y Marina Lukyanova, artista rusa. En el mundo ?psi? se dice que el hecho de que estos tres autores provengan de países que estuvieron tan expuestos a circunstancias terriblemente conflictivas, explica que en ellos haya surgido la necesidad de desarrollar una herramienta para trabajar en situaciones de trauma".

La Gaceta de Tucumán - 22 de junio de 2007



Salud - Psicoterapia - Nueva técnica

General — Publicado por administrador @ 14:03
La baraja Kesem es un instrumento para indagar en el silencio de los pacientes.
Ayuda a poner sobre la mesa un determinado problema sobre el cual seguirá trabajando el terapeuta. Son 18 mazos con retratos, paisajes, siluetas y figuras abstractas.
“KESEM”. Significa magia en hebreo. Su uso facilita la evocación de situaciones negadas o reprimidas.

Fueron introducidas en el XXII Congreso Argentino de Psiquiatría que sesionó en Mar del Plata por Laura Landau, psicóloga argentina de la Universidad de Haifa, Israel, y asesora del Centro para el Estudio de Recursos Terapéuticos (CERT). Quien habla ahora es Débora Serebrisky, médica psiquiatra, codirectora de esa entidad, a horas de iniciar el curso anual para la difusión del tema entre psicoanalistas, terapeutas cognitivistas comportamentales, médicos psiquiatras,
trabajadores sociales y enfermeras especializadas en psiquiatría. “Con estas cartas se consigue facilitar determinados procesos que en una terapia convenci-
onal llevarían más tiempo. Se basan en un método proyectivo, que sortea las barreras conscientes que no permiten que el diálogo fluya.”
“Ayudan a que la persona y el terapeuta puedan poner sobre la mesa un determinado problema, para luego seguir trabajando sobre él”, sintetiza por su parte María Florencia Russo, psicóloga y también codirectora del CERT.

Juego con consignas
Las cartas Kesem constan de 18 mazos que reproducen retratos, formas abstractas, paisajes, formas de relación, siluetas y palabras. “Kesem” significa magia en hebreo. Y la traducción se refiere al hecho de que su uso actúa como motivador y facilita la rápida evocación de situaciones reprimidas o negadas.
Si bien las cartas Kesem pueden aplicarse en terapia individual, de pareja, de familia y de grupo, las entrevistadas coinciden en subrayar que en el trabajo grupal es donde se consiguen los mejores resultados.
“Con las cartas se logra que cada integrante del grupo pueda presentarse como individuo con sus conflictos y sus circunstancias”, dice Serebrisky. “Con ellas, los pacientes bajan las barreras de defensa que construyen en el discurso consciente y reflexionan sobre el porqué de su descripción”, afirma Russo. Y, a partir del discurso individual, otros ofrecen su mirada. Hace poco, finalizada la sesión, un paciente manifestaba: “es mucho más fácil ver la paja en el ojo ajeno”.

Imágenes motivadoras
“Elegimos el mazo de acuerdo con el grupo o con la temática a abordar. Ponemos las cartas sobre la mesa y damos una consigna, que actúa como estímulo para la elección de la carta. Partimos del supuesto teórico de que la preferencia no va a ser aleatoria, que no va a estar tan dirigida por el consciente, sino más guiada por cuestiones inconscientes”. Serebrisky reconoce además que, en un montón de oportunidades, cuando les toca hablar sobre la carta, los pacientes se sorprenden de la elección que han hecho. “Luego de escucharse, al mirar la carta elegida entienden por qué la eligieron, aun sin haberse dado cuenta en un primer momento -acota-. Eso tiene que ver con el accionar del inconsciente.”
“Como se les pide hablar desde la carta y no desde ellos mismos, el juego y la participación grupal están asegurados”, aclara Russo. Asimismo, relata que puede trabajarse un mazo y después otro. Se puede volver a utilizar el mismo mazo con distintas consignas. Y también puede elegirse repetir la consigna en dos momentos distintos del tratamiento, para ver si hubo cambios. “Las cartas Kesem nos brindan la posibilidad de introducir el juego -tradicionalmente utilizado para trabajar con niños- en un ámbito de adultos”, resalta.
Aclaran que el mismo participante es quien describe e interpreta. El terapeuta escucha el discurso y analiza el todo. De la experiencia realizada con sus pacientes, ambas reconocen que, en muchos casos, con las cartas Kesem surgieron temas que jamás habían sondeado.

De las galerías de arte pasaron a la salud mental

Las cartas Kesem son conocidas desde hace más de 20 años en Canadá, Estados Unidos, Europa e Israel. Nacieron a partir de la idea de Ely Raman, un artista plástico canadiense que se propuso sacar el arte de las galerías y, en 1975, pintó un primer mazo con la intención de que las obras tuvieran mayor difusión. Así, comenzó a utilizarlas en actividades grupales con sus amigos. En una oportunidad conoció a Moritz Egetmeyer, un psicólogo alemán, quien vislumbró la utilidad que las cartas podrían tener si se usaban como recurso terapéutico.

Aportó la teoría
Egetmeyer comenzó a aportar el marco teórico para su utilización dentro del ámbito de la psicología. “A partir de entonces, se empezaron a diseñar mazos con intencionalidad”, afirma Débora Serebrisky, quien acaba de traducir del hebreo el material bibliográfico preparado por Landau: se trata del primer manual impreso en español sobre este novedoso recurso. “Hay un mazo muy interesante -comenta-, el único de aplicación muy específica, que se llama Cope (Afrontamiento), que fue diseñado por Egetmeyer; Ofra Ayalon, doctora en psicología israelí, y Marina Lukyanova, artista rusa. En el mundo ‘psi’ se dice que el hecho de que estos tres autores provengan de países que estuvieron tan expuestos a circunstancias terriblemente conflictivas, explica que en ellos haya surgido la necesidad de desarrollar una herramienta para trabajar en situaciones de trauma”.

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Nueva tendencia en terapia: cartas en lugar de diván

General — Publicado por administrador @ 14:01
En ese preciso instante en que el silencio se instala en la sesión de psicoterapia y no hay palabras que permitan describir lo que se piensa y se siente, una nueva herramienta ayuda a encontrar la forma de hacerlo.

Las cartas kesem son un nuevo recurso terapéutico que en Europa, Canadá y los Estados Unidos ya forman parte de la psicoterapia. En el país se presentaron por primera vez durante el último Congreso Argentino de Psiquiatría, que se realizó en la ciudad de Mar del Plata.

“Kesem”, que en hebreo designa los 18 mazos de cartas de cuento ilustrado que ayudan a guiar la terapia en casos de crisis, también significa “magia”. “¿Por qué hablar de magia en psicología? En realidad porque nos da la pauta de que las cartas producen en los pacientes un efecto distinto de lo ya conocido”, explicó a La Nacion la licenciada Laura Landau, directora del Instituto Ikaron, de Haifa, Israel.


Landau, psicóloga argentina radicada desde hace 23 años en Israel, aplica las cartas en la terapia de grupos para tratar los efectos del desarraigo en los inmigrantes sudamericanos en ese país, así como también en terapia individual como recurso en casos de acoso sexual.

El uso de las cartas “facilitó la evocación de imágenes situacionales reprimidas y/o denegadas", según comentó Landau durante el taller que dictó en el congreso, al referirse el caso de una paciente que participó de una investigación en la Universidad de Haifa.

Pero ¿cómo actuaron las cartas en método en ese caso? "Como motivador, no solamente de imágenes relacionadas en su contenido, sino también de una capacidad asociativa tanto en términos de pensamiento como en evocación."

Barreras de defensa
Retratos, formas abstractas, paisajes, gráficos de relación, palabras y siluetas son algunos de los contenidos de los mazos.

"Las cartas permiten que el paciente baje sus barreras de defensa, que es lo que se construye en el discurso consciente. Al crecer, ganamos barreras y las cartas ayudan a que los adultos puedan volver a jugar, que es más proyectivo", señaló a LA NACION la psicóloga María Florencia Russo, directora del Centro para el Estudio de Recursos Terapéuticos (CERT), que fomenta el uso local de las cartas.

La estrategia terapéutica consiste en poner a disposición del paciente un determinado mazo, según sus características personales y la situación que se intenta destrabar.

El paciente retira una carta al azar y la observa mientras el terapeuta dispara el diálogo a partir del significado que el paciente le da a la imagen. Así, de a poco, se construye el diálogo que el silencio había interrumpido.

"Se desvirtuaría el uso de las cartas si el terapeuta intentara interpretar lo que le ocurre al paciente a partir de la carta elegida -enfatizó Landau, que integra el Centro para el Estudio de Recursos Terapéuticos-. Es él el que describe e interpreta, y el terapeuta es el que escucha el discurso consciente y analiza el todo."

Proyecciones inconscientes
Metáforas, signos e imágenes ayudan a que el inconsciente "hable" y la persona pueda contar aquello que luchaba por permanecer oculto.

El camino para lograrlo es la proyección mediante la cual la persona atribuye cuestiones del inconsciente a objetos del exterior.

Las cartas, que según las psicólogas no son un test, se pueden aplicar en el tratamiento de cualquier patología en adultos y chicos. Resultan útiles tanto en grupo, cuando se quiere detectar aquello que impide que el conjunto funcione bien, como individualmente.

En general, las cartas se suelen introducir en la terapia para entablar el diálogo, la relación y la confianza mutua durante la sesión, y para enfrentar situaciones de conflicto y de estrés para el paciente.

Según las investigaciones realizadas en la Universidad de Haifa, las cartas ayudan a desarrollar la imaginación y el pensamiento metafórico.

"Logran que el paciente reflexione sobre el porqué de su descripción -dijo Russo-. Es habitual que el paciente responsabilice a la carta de la historia que relata, que es donde reside la magia del nombre de este recurso."

Según precisó la licenciada Laura Landau, las cartas por sí solas no indican nada y tampoco son místicas.
"Tan sólo ayudan a que la persona y el terapeuta puedan poner sobre la mesa un determinado problema para poder seguir adelante, aunque se esté tratando de la crisis más profunda."

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION
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